Continue.

6:18am: recojo el salón, me quito la ropa que apesta a tabacazo, enciendo y pc y para qué, para decir que "sin novedad" en el frente. Mi forma de vida gira en torno a la chochearía de ser el amo de casa y el 'qué cocino hoy' con un ingrediente especial de 'busco sexo desesperadamente' y ' putos vecinos ruidosos'.
Por lo demás, sin novedades en el frente.

6:26am: fin del post.

La chica de la falda beige. (II)

Un día más disfrutando del verano, saltando de la academia de matemáticas a la biblioteca de la universidad, haciendo que estudio mientras boceto futuros proyectos absurdos.
Continuando con la rutina y olvidando hechos pasados, me dispuse a volver a casa; mismo tren, misma gente, mismo trasbordo, distintas ideas. Mi primer paseo en tren transcurrió sin más curiosidades que las que plantea el autor en mi libro, amenizando el trayecto disfrutando de los gestos y miradas de los personajes que me rodean en el vagón.
Por fin en Méndez Álvaro, tan sólo tenía que aguantar quince minutos más en otro tren que en un rato llegaría, y finalmente estaría en mi destino.
Ya como actividad cotidiana, me recorrí en andén en búsqueda de algo, no se que, pero estoy seguro que cuando hago eso, busco algo, o a alguien. De entre toda la gente que me cruzaba, tan sólo una llamo mi atención, pero sólo fue un instante. Ella me recordaba a alguien conocido, alguien a quien yo ya había visto; sin darle demasiada importancia, me dispuse a subir al tren que se aproxima.
Dispuesto a centrarme en el libro, hice una última mirada de reconocimiento a la gente con la que compartía el vagón y ahí estaba, la morena de la estación que tan familiar me había sido; para más sorpresa mía, esa morena estaba dispuesta a bajarse en la siguiente estación, Delicias. Erguida, a escasos metros míos, no podía dejar de observarla con precaución, por las ya numerosas "cazadas" y cruces de miradas que se habían sucedido en tan solo cinco minutos.
Blusa blanca, pantalones vaqueros y..., no podía ser, no había caído en ello hasta que ella estaba a punto de bajarse, todo el rato delante mío y ni me había dado cuanta, ¡llevaba unas genuinas Adidas verdes!, la misma chica que hacia una par de días; yo la daba por perdida, como tantos otros en Madrid, gente con la que uno se cruza una vez en la vida, gente de la que no voy a poder disfrutar más en de su presencia...
Simplemente sorprendente, la misma chica, la misma hora. No la habría reconocido si no llega a ser por sus zapatos; ya sabía de quien era esa mirada tímida y penetrante al mismo tiempo, esos rasgos tan peculiares y perfectos. Ella me había reconocido, a mi y a mi inevitable cara de sorpresa que dibujé nada más reconocerla.

Ahora me planteo el si debería intentar volver a coincidir con ella, o dejarlo en manos del azar como hasta ahora.

Mañana veremos quien gana.

La chica de la falda beige.

Una mañana dura ¿verdad?... tan sólo estaba buscando una manera de matar le tiempo mientras esperaba que el tren dirección Atocha-Móstoles/El Soto apareciese; de arriba a abajo por anden, cada a uno a lo nuestro, nadie habla, sólo se miran, admirable la aptitud de los transeúntes madrileños, tantas cosas que decir y tan poca iniciativa...
De vuelta a mi posición de partida en el agónico paseo por el andén, soy sorprendido por una peculiar muchacha; delgada, pelo moreno ondulado a la altura de los hombros, luciendo una graciosa falda corta de color beige y unos calcetines a la altura de las rodillas a modo de colegiala. De cara madura, simpática y con unas pintorescas Adidas color verde, apoyada sobre una columna y sosteniendo un libro blanco, conseguía animar el andén, animar al personal y dar color a la cara de los muertos vivientes que se aglomeraban en torno al televisor de la estación.
Tan solo 6 minutos de espera... seis minutos más y el tren llegaba, ya era momento de plantear la jugada que me permitiese coincidir con ella en el mismo vagón...
-¡Ya llega el cercanías!- dicen las abuelas que se animan mientras sudan por ser las primeras en subir.
Poco me importaba el tren a esas alturas, mis especulaciones crecían y ya estaba vislumbrando el camino de la chica de la falda beige hacia el tren. No sin tener la sensación de estar convirtiéndome en una especie de acosador, me hice un hueco entre la multitud y conseguí subir en el mismo vagón que ella.

Bien, ¿Y ahora qué?, ¿le diría algo?, no, soy demasiado cobarde y además no era una situación propicia para entablar un dialogo con una desconocida de ese calibre... Sin más demora me dispuse a profundizar en las curiosidades neurológicas que esconde mi libro (El hombre que confundió a su mujer con un sombrero de Oliver Sacks), y a disfrutar de viaje no sin cuidar mis movimientos por si por casualidad ella levantaba la cabeza de su libro blanco y me sorprendía en alguna postura extraña, típico.
La duda que me supuso el saber si se bajaría en mi misma parada no dejaba de rondarme la cabeza... en breve lo descubriría. A punto de colocar el marcador en la página correcta y de endosarme la mochila al hombro, veo como ella se me adelanta en el gesto y se incorpora dispuesta a bajarse en Méndez Álvaro. Duda resuelta. No era más que una coincidencia, ésta es una de las estaciones más concurridas de Madrid, ella ahora podía dirigirse a cualquier lado, al Metro, a la estación de autobuses, a la misma calle o como yo, hacer trasbordo y coger otro tren dirección Las Rozas-Atocha o dirección Fuenlabrada.... Una posibilidad entre cinco, un 20% de posibilidades de ser el ganador... pero ganador de qué; me estaba haciendo demasiadas ilusiones, como mucho ganaría otro cruce de miradas como otros tantos que ya me había propiciado y su grata presencia, nada más...

Atravesando los ríos de gente para poder accedes a las escaleras mecánicas me doy cuanta que ella está siguiendo mi estela... las posibilidades disminuían, ya tenia un 25% a mi favor. Las dos veces que me di la vuelta para ver si estaba ahí, ella no despego la cabeza de su libro al que ya estaba empezando a coger algo de envidia por la manera que lo miraba, absorta, despreocupada, penetrante...
Parecía que el azar estaba una por una vez de mi lado, del 25% pase al 75% y de éste al 100%; estaba con ella en el mimo andén, dirección las Rozas; yo me bajaría en Majadahonda, mientras que ella, suponía yo, se bajaría algo más tarde, de esa manera podría disfrutar de mi libro y de vez en cuando levantar la vista y he intentar resolver los interrogantes que había creado en torno a la chica de la falda beige.
Mientras esperaba de nuevo al tren, fue inevitable el preguntarme el si coincidiríamos ahora también en la parada y si por si fuera poco en el mismo autobús... demasiado lejos estaba llegando mi imaginación. Mis divagaciones, cálculos de probabilidad y especulaciones no me dejaron tiempo para darme cuanta de que ya estaba en el tren, de camino a Majadahonda y que ella estaba en mi mismo vagón. Tenía que concentrarme en mi libro y dejarme de estupideces. Si o no, esa era mi pregunta, ¿Si o No?

-"Próxima estación Delicias"- esa fue la frase que nos despidió.
Yo había calculado mal, ella se iba a bajar antes que yo, ¡no habían ni pasado 5 minutos!, la perdía en la primera parada de nuestro nuevo recorrido; recorrido que había trazado mi mente por tener la espina de su cuerpo clavada en mi retina.

Y aún la tengo.

"...uno no siempre hace lo que quiere, uno no siempre puede, por eso estoy aquí mirándote y echándote de menos."
El hombre preso que mira a su hijo-Mario Benedetti.

La esencia de un beso



La esencia de un beso la podríamos delimitar a la cantidad de saliva que fluye entre ambas bocas durante el tiempo exacto que dure el acto.

El concepto de esencia designa la realidad persistente de un ser a través de las modificaciones de sus accidentes. Un ser que en realidad no es más que el fruto de una serie de azares del entorno manipulado por la publicidad y tus parientes, condicionado por los vicios que el ser adopte y la cantidad de bienes ostente, es decir un gilipollas.

De camino a ninguna parte...




De camino a ninguna parte se me ocurrio una cuestión al fijarme en ellas:

¿Por qué las nubes son planas por debajo?

-¿Será por qué están sentadas?
-¿O será por qué la contaminación las aplasta?


Realidad, ya se como eres, y no eres como te habían pintado.



Muchas experiencias en poco tiempo... al final no se donde mirar.
Mucha mierda en muy poco tiempo... mala cosa.
Finalmente me golpeo con la realidad... me doy cuenta de que no puedo abarcar todo con mis brazos, tampoco con mi mente; no puedo prestar atención a tantas cosas... la verdad es que no son tantas, pero deberían haber aparecido en mi vida de manera más pausada, con un respiro entre una y otra, al final me quedo sin tiempo para respirar.

Ya sabes que tu eres una de ellas... pensar que te pierdo es como intentar pescar el reflejo de la luna en el río; porque te necesito, porque te has convertido en un proceso vital en mi cuerpo; cada exhalación de aire estás tu, entre latido y latido estás tu, entre mirada y mirada estás tu...

Es hora de levantarse del suelo, la realidad duele, sobre todo cuando te das de morros contra ella, suerte que no me ha dejado marca en la cara, sólo en mi pecho, que me duele cada vez que pienso en lo poco que me ha faltado para perderte.

Espero que durante algún tiempo continúes siendo un gozoso paréntesis en mi rutina.

Espíritu libre.



Desconocida para el mundo, recién conocida para mi. De día, luchadora y ganadora, de noche, diva y fantasía sexual de muchos; tanto de día como de noche, heroína del mundo que nos rodea.
De sus propios labios he oído decir que las circunstancias que nos rodean son únicas, que hay personas que encuentras por el camino que pueden provocar un quiebro, un cambio de sentido en nuestra apacibles y simples vidas.
Tu heroína eres una de esas personas en mi vida. Tan sólo dos días han sido suficientes para conocernos, para que tu me entiendas y que yo te confunda aun más en mi cabeza.
La persona con más labia, corazón, con más sentido del honor, de la responsabilidad, de la sinceridad, del amor, del mundo, la única que a podido provocarme lagrimones al escucharla contar una historia totalmente ajena a mi, tan sólo oírla hablar, sus palabras, sus pensamientos, su expresividad, su mirada, todo...
Acabas de acercarme en coche hasta donde vivo, lo único que a pasado cuando nos hemos despedido es un enrojecimiento de mis mejillas y una gran gota deslizando por las mismas.
Escribiendo ésto, pensando en las cuarenta y ocho horas que hemos pasado juntos me emociona, me descoloca al saber que si nos volvemos a ver será dentro de... ¿Cuánto?
Lloro al escribir.
Lloro de saber que no te conozco.
Lloro por saber que eres capaz de arrancarme las lágrimas con tu voz.
Lloro por haberte conocido.
Lloro por no saber en que dirección has repintado el rumbo de mi vida.
Lloro al recordar tu mirada en el amanecer, lloro al pensar que no volveremos a ver otro amanecer igual.
Lloro por ver esos ojos canela escondidos tras unas gafas de sol, alejarse reflejados el retrovisor.
A Sheila

Cinco minutos... de gloria



Suena... y sigue sonando... no para... hijo de puta que no se calla... me lo cargo...

Pues nada, golpe y al suelo rebotado, todos contentos, 5 minutos más de sueño antes de darte cuenta que tienes que movilizar tu enorme trasero y meterte en la ducha.
Casos como ese supongo que lo habrán sufrido todo ser viviente con despertador, bueno, no todos, los hay que suena y ni se inmutan, pero eso no viene al caso.

El despertador puede llegar a ser el peor enemigo del hombre, o mujer. Nos indica cuando hay que salir del plácido sueño para entrar en la realidad, ir al trabajo, la universidad o en el mejor de los casos para salir corriendo de la casa de tu novia/o antes de que los padres se despierten.

Mi caso personal se resume en ir a la universidad y ver como el profesor vomita minuto a minuto palabras al parecer inconexas. Yo he optado por convertir a mi odioso despertador en el instrumento más placentero de la noche: tan simple como poner un par de alarmas, la primera cinco minutos antes de la hora de levantarse ¿Por qué hago ésto? pues para poder disfrutar esos cinco minutos.

¿Cómo describir ese periodo de tiempo? la verdad es que no lo se, tampoco lo voy a intentar, sólo decir que son... son...son un bombazo. Suena el despertador, lo apagas, a pesar de estar despierto, tu cuerpo sigue dormido, pesa, a penas lo puedes mover...
Personalmente esos cinco minutos son los mejores de una coche de diario, son los mejores cinco minutos para vaguear, no hacer nada y disfrutar del cansancio mental y físico que acarreas al levantarte.

Son mis cinco minutos de gloria.

Olvidalo.


Hace tiempo que tengo abandonado este pequeño rincón de raras ideas dibujadas en mi tarro; me escuso diciendo que he estado muy ocupado, aunque en verdad no es así. Es Ella la que me obliga a no hacer nada. Me retiene, me bloquea. Sólo pensar en Ella me asila del mundo, me retiene los pensamientos y me graba a fuego su imagen... aunque a veces la despisto mientras duermo y asi puedo pensar en paz.


Menos mal que os tengo hay 24 horas al día y saber que si os llamo me vais a responder, mis pequeños y queridos k-nutos...


N0! No me voy a engañar, ellos tampoco impiden que mi mente se zafe de su imagen... Pocas como ella me ayudan a huir de mis pensamientos, tan perfecta como ella no hay ninguna, las mejores curvas y el mejor sabor... mi botella de cerveza...


Para que engañarme... tampoco ella me ayuda como debería... sólo hay una cosa que pueda hacerme olvidar lo que me ensucia la mente: vosotros. ¿Vosotros? Si vosotros, aquellos a los que veo todos los viernes y sólo los viernes... mis compadres, mis compinches, mis camaradas, mis concomitantes, mis adláteres, mis amigos.


A Marta que me dedica tanto tiempo.

A Toño porque me entiende.

A Goyo porque me aguanta.

A Orozco que me escucha.

A Lucho que se rie conmigo.

A Jota por ser como es.

A Maria que me sonrie.


A todos porque os necesito.

Sólo uno, porfavor.


Tío, de verdad la necesito.
¿En serio?,¿Tan enganchado estás?
No, no se, supongo que si, el problema es que no paro de pensarlo; me estoy comiendo demasiado el tarro, ya sabes, cuando me levanto lo primero que me viene a la cabeza es eso, cuando estoy algo desocupado vuelvo a pensar en como seria probarla y cuando me acuesto sólo pienso es como seria su sabor en ese preciso instante.
...No sabía que estabas tan..., yo podría intentar conseguírtela, pero ya sabes que no te aseguro nada.
No, tranquilo, da lo mismo, no te preocupes por mis paranoias.
Y... ¿no has intentado conseguirla tu por tus propios medios?, es decir, sin que nadie haga de intermediario.
¡¿Estás tonto?!, Ya sabes como soy yo con estos temas, no me atrevo a nada, soy muy vergonzoso y esas situaciones me pueden, no soy nadie en especial, se me ven las intenciones a 1 kilometro y siempre me dan largas o se hacen lo suecos.
Ya...no se, creo que es cuestión de echarle narices y aunque te parezca que no eres nadie y que vas a fracasar al igual que lo hicieron muchos , deberías intentarlo, supongo que no pierdes demasiado...
Si, podría perderlo todo, en una abrir y cerrar de ojos desaparecer... ya se que es demasiado pedir, pero sólo pido uno, sólo un beso.